Crítica “Calle Cloverfield 10”

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Con máxima discreción y sin hacer nada de ruido, ha llegado a nuestras carteleras una nueva entrega de CLOVERFIELD, un notable found footage/monster movie que llegó a nuestros cines hace ya 8 años, de la mano del director Matt Reeves (DÉJAME ENTRAR/EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS), con guión de Drew Goddard (LA CABAÑA EN EL BOSQUE) y la batuta de J.J. Abrams (sobran las presentaciones, ¿no?). Así que tanto si os gustó la original como si no (o simplemente no la conocéis), mi consejo es que disfrutéis de algo tan difícil de conseguir en la era de la (sobre)información en la que vivimos, como es sentaros en una butaca con el conocimiento mínimo que otorga una escueta sinopsis, un breve tráiler y prácticamente nada más.

El film de Dan Trachtenberg, que sorprendió a todos con su cortometraje PORTAL: NO ESCAPE basado en el conocido videojuego del mismo nombre, nos presenta una historia tan simple como efectiva, en un pequeño espacio interior de un búnker subterráneo en el que se encuentran tres personajes: Howard, el desconcertante constructor del refugio, Emmett, un joven que se encuentra en el mismo escenario, y Michelle, nuestra protagonista que ha roto con su pareja y huía con su coche cuando tuvo un accidente al colisionar con otro vehículo… antes de despertar ahí. Con estos ingredientes no podíamos encontrarnos ante otra cosa que no fuera una película de suspense, un thriller en el que las apariencias engañan (o no), con unas buenas dosis de terror de la vieja escuela, y es que como reza el slogan de CALLE CLOVERFIELD 10, “Los Monstruos tienen muchas formas”.

Resulta muy difícil ponerse a escribir en profundidad sin destripar nada de la trama y soltar algún espoliar, así que quedaros con que nos enfrentamos ante una cinta situada en el mismo universo de CLOVERFIELD, llámase secuela o spin-off de la original, aunque con un enfoque completamente distinto. Esto no es un found footage, es una película rodada de forma clásica, que bebe directamente del cine de suspense y del terror de los grandes del género, en el que el espacio se convierte en un personaje más de la historia, y en el que los diálogos y las interpretaciones de los actores, excelentes todos ellos, mueven el motor del film. Poco a poco se nos va liberando información que nos vinculan ambos trabajos, a pesar de ser capaz de mantenerse por si misma de forma independiente, sin depender de su predecesora, pero que juega con el miedo que nos produce como espectadores, y a su propia  protagonista, del desconocimiento y la duda de lo que puede haber tras las puertas del búnker.

Para que todo eso funcione, el trio protagonista cumple un rol esencial, gracias a las grandes interpretaciones que estos nos brindan. John Goodman (EL GRAN LEBOWSKY) como anfitrión del escondite blindado consigue perturbarnos con su actitud desconcertante y sus temperamentales reacciones, que por momentos nos hace creerle héroe y villano a partes casi iguales. Ahí juega un papel importante John Gallagher Jr. (JONAH HEX), primer “invitado” del búnker que se encuentra en su interior por voluntad propia y conocido personal del anfitrión. Y para cerrar el círculo tenemos al personaje central, interpretado por Mary Elizabeth Winstead (SCOTT PILGRIM VS EL MUNDO), en un papelón que evoluciona constantemente, coge las riendas de la trama y su evolución, y que salta de un género al otro apoyada por un guión que le ayuda en su labor. Eso sí, quizás el acto de fe final, alejado del tono general de la película pero necesario (y esperado) conociendo de donde venimos, no sea del gusto de todo el mundo y deje un sabor agridulce en algunos espectadores. De hecho, yo mismo, fan de la original y muy satisfecho con el film que nos ocupa, necesité un tiempo para digerirlo y decidir si había sido de mi agrado.

Poco más que añadir sobre la película, ya que quizás sea más propensa al debate y a la diversidad de opiniones sobre la misma, que a una crítica clásica en si. Pero como os he dicho al principio de ésta, es de agradecer encontrarnos ante un producto así, tan inesperado como disfrutable (aunque a base de sufrimiento y tensión). Y un punto más que me gustaría añadir antes de despedirme, y es el hecho de que CALLE CLOVERFIELD 10 demuestra que se puede crear una secuela de una película de éxito (o no) sin repetir una y otra vez la misma fórmula de la original, aportando no solo nuevos elementos, sino creando un nuevo código cinematográfico sin traicionar el espíritu del que nace. ¿Monstruos? Dejaros sorprender…

Nota: 7.5

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