Crítica de "Ted"

Hace poco llegó a nuestras carteleras Ted, la historia de un “entrañable” osito de peluche creado por Seth MacFarlane (Padre de Família) en lo que supone su debut como director en la gran pantalla en forma de largometraje de acción real, con un único personaje animado que resulta ser el auténtico protagonista, en una comedia con el humor gamberro y pasado de tuerca característico del director. Además el propio MacFarlane se encarga no sólo de la dirección del film, sino que también lo hace a cargo del guión (co-escribiendolo), producción y doblaje de Ted, en un ejercicio cinematográfico del que sale aprobado con nota y que encantará a su público.

La cinta cuenta la relación entre John (Mark Whalberg) y su osito de peluche Ted, que cobra vida como resultado de un deseo de navidad hecho realidad. Pero como pasa en algún momento de nuestras vidas, llega el día en el que John tiene que madurar y sentar la cabeza junto a su pareja, Lori (Mila Kunis), que harta del incorregible comportamiento del osito y como éste repercute en su novio, decide ponerle un ultimátum y le pone en la difícil situación de tener que elegir entre el amor de su vida o su fiel amigo. Así pues, a priori y en el fondo nos encontramos con una comedia romántica típica de los estandartes del Hollywood actual, en la línea de Te Quiero, tío (John Hamburg), al que el toque diferente y muy acertado se lo da el protagonismo de Ted, quien se convierte en la verdadera clave para convertir a la película en una experiencia realmente divertida otorgándole un carácter muy cachondo y gamberro. Todo ello sin dejar de lado el significado de la madurez, el amor y la amistad , piedras angulares del film.

A pesar de que el personaje de Ted se hace con el protagonismo absoluto de la película, la química tan natural que existe entre la pareja protagonista hace que la historia funcione a la perfección, a la vez que sirven de contrapunto al carácter del osito y abren el campo de espectadores de una forma mucho más amplia, lo que le convierte en recomendable tanto para ellos, normalmente más alejados de este tipo de películas, como ellas. Tanto Mark Whalberg, con el que muchos de nosotros seguro que podremos identificarnos en su relación de amistad con Ted, como Mila Kunis, tan atractiva como de costumbre en un papel que muchas chicas entenderán perfectamente, realizan unas actuaciones totalmente convincentes , divertidas y llenas de chispa. Quizás los personajes de los “villanos” padre e hijo, interpretados por Giovanni Ribigi y Aedin Mincks no acaben de cuajar del todo, aunque tengan algunos momentos francamente divertidos (como el bailoteo que se pega el primero frente al televisor) y sean el detonante del último segmento de la película. Por otra parte tenemos a Rex (Joel McHale) en el papel del déspota y sobrado jefe que quiere quedarse con la chica. Eso sí, mención especial para los cameos, canciones e imágenes que harán las delicias de todos los que crecimos con el cine ochentero más friki, y de los cuales prefiero no desvelar nada, porque merece la pena llevarse la sorpresa en la sala de cine, aunque al que hago referencia se convierte en algo que trasciende mucho más allá del cameo puro y duro, convirtiéndose prácticamente en un personaje más de la trama principal. Nos os decepcionará, aunque a los más jóvenes seguramente no les aporte nada.

Esto es Ted, una película 100% Seth MacFarlane en la que podemos ver fielmente reflejado todo el humor presente en series como Padre de Família o Padre Made in Usa, y en el que reconocemos muchos gags de su firma como la larga y violenta pelea entre John y Ted al más puro estilo Peter Griffin y Ernie, el pollo gigante, y ciertos paralelísmos con algunos de sus personajes. El tono ochentero que se respira durante todo el metraje, tanto en el prólogo y el epilogo de la película como en los gustos de los protagonistas y sus aventuras  hará las delicias de muchos de los espectadores, complementado de forma muy inteligente con un fondo mucho más accesible al gran público. Excelente debut en la dirección cinematográfica con un personaje brillante y carismático, que una vez más, por desgracia, el doblaje de Santi Millán estropea susceptiblemente como ya ocurriera con Paul (Greg Mottola), aunque el que realmente se lleva la palma (de forma negativa) es el de la cajera novieta de Ted que es protagonista de un momento de verdadera vergüenza ajena tanto en su doblaje como en su diálogo. Habrá a quien le guste, digo yo. En resumen, una de las sorpresas más agradables y frescas de la cartelera de verano. 8/10.

Lo mejor: Ted, la química entre la pareja protagonista y el aire ochentero que respira el film.
Lo peor: Una vez más, el doblaje, además de algunos chistes autóctonos lamentables.

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