Crítica de "La Invención de Hugo" de Martin Scorsese

Enfrentarme al hecho de ponerme a escribir una crítica de la última película de Martin Scorsese, La Invención de Hugo, me provoca una serie de dudas y sentimientos encontrados, y he tenido que dejar pasar unos días (incluso un par de semanas) para madurar mis ideas y sensaciones antes de plasmar lo que va a ser mi versión definitiva. Y es que mi visión sobre la película ha ido cambiando y transformándose a medida ésta ha ido desarrollándose en mi cabeza, pasando de un estado inicial de reconfortante satisfacción, a un análisis mucho más crítico si obviamos la segunda parte (y más importante a mi modo de ver) de su metraje, y finalizando, hasta la fecha, en una idea a medio camino entre ambas aunque en la que pesa mucho más lo positivo que lo negativo.

A estas alturas no creo que nadie ponga en tela de juicio el talento y el gran trabajo con el que el señor Scorsese nos obsequia prácticamente película tras película, no hay más que echar uno ojo a su (impresionante) filmografía con títulos como Taxi Driver, Toro Salvaje, Uno de los Nuestros, Casino, Infiltrados o Shutter Island (por citar algunos ejemplos), aunque revisándolos uno se puede preguntar con qué resultado nos podemos encontrar ante un título de carácter marcadamente más familiar o apta para todos los públicos, algo poco o más bien nada habitual en su trayectoria, pero os puedo asegurar de que es excelente aunque puede tener alguna que otra pequeña “trampa”.

La Invención de Hugo nos cuenta la historia de un niño que viene con su padre en el interior de una sala del motor del reloj de una gran estación de trenes de París (tanto los relojes, como el tren, así como la ciudad tendrán más importancia de la que puede parecer en un principio, ya me entenderéis), y como éste tras la perdida familiar emprenderá su viaje hacia el descubrimiento de los misteriosos secretos que esconde el autómata que encontró su padre, hasta que conoce a un personaje que cambiará su vida para siempre. Y es en este punto donde nos encontramos con una nueva “película”, un cambio de registro, tono y personajes en la función que rompen completamente con la trama que hasta ahora nos mantenía sentados en la butaca. Este hecho no es necesariamente negativo, pero en este caso es aquí donde empieza la maravilla de la que (casi) todo el mundo habla. Un homenaje al mundo del cine y su historia, un regalo para todos los que amamos y nos emocionamos con este gran arte, cogiéndonos de la mano hacia un viaje nostálgico, mágico y preciso al inicio del celuloide. Ahora bien, sin esta segunda parte está claro que no tendría la fuerza e impacto emocional que la película tiene sobre el espectador, aunque todavía tengo la duda de si realmente llegará a tocar la fibra más sensible al público general. Aquí es donde la historia principal se dispersa, casi hasta el punto de desaparecer dejando un regusto final algo confuso.

La película está excelentemente rodada, en donde cada encuadre, cada plano y cada gesto de los personajes tiene un porque, una razón de ser, y en donde Martin Scorsese saca todo el juego a un formato 3D que funciona a la perfección, como el perfecto engranaje para que todo tenga una harmonía que la hace tan especial, logrando mucho más volumen, profundidad e inmersión al relato, acercándonos a él y haciéndonos partícipe de la trama y sus protagonistas. Cada elemento que vemos en pantalla, los espacios elegidos y la (excelente) fotografía y trabajo técnico visual cobra vida por si mismo, como un personaje más, y con una exquisitez y una puesta en escena brillante.

¿Qué decir del reparto? Me temo que nada que no sea un elogio. Asa Butterfield (Hugo) tiene una mirada y una ternura expresiva que nos hace muy difícil no empatizar con él des del primer minuto, Cloë Grace Moretz nos enamora en cada plano con su belleza natural y su dulce sonrisa, formando una compañera de viaje perfecta (y muy creíble) para nuestro protagonista. Pero quiero hacer una mención muy especial para Ben Kingsley, del cual no contaré gran cosa acerca de su personaje para hacer más interesante y especial el visionado de la película a los que se acerquen a ella por primera vez, simplemente diré que es el gran protagonista de la segunda parte, y por extensión, debido a su peso en el global, del resultado final y la magia de éste. Aunque hay que reconocer que todos los personajes y actores del film funcionan perfectamente y están a la altura. Sacha Baron Cohen como el divertido y malvado guardia de la estación, Jude Law como padre de Hugo, y (prácticamente) todo el resto.

No me gustaría acabar esta crítica sin hacer mención a la gran y efectiva banda sonora que nos acompaña durante toda la aventura, haciendo de cada momento lo más pronunciado posible, ya sea una sonrisa de las partes más cómicas o la lagrimilla provocada por las partes más emotivas, tristes y/o tiernas de la película. Un acompañamiento del que si bien no siempre somos demasiado conscientes de él, nos transmite y acentúan lo que sentimos con cada imagen y momento de nuestra travesía. Un día deberíamos hablar de lo que nos puede llegar a “manipular” emocionalmente una buena banda sonora.

Y llegados a este punto muchos de vosotros pensaréis, ¿Qué me parece Hugo?, la respuesta es que creo que es una maravilla perfectamente envuelta pero… si entramos en el juego de la segunda mitad del film, somos bastante cinéfilos y nos emocionan las historias llenas de ternura pero con un toque melancólico, casi de tristeza y añoranza del pasado, La Invención de Hugo es una película que nos llenará plenamente. Si no es vuestro caso, me encantaría conocer vuestras reacciones hacia lo que os ofrece y transmite como espectadores. En conclusión, no sé como todo lo expuesto aquí afecta o no a la visión global, y sobretodo inicial, del film, ni hasta que punto es algo muy premeditado por parte del bueno de Scorsese o es una virtud/defecto del relato en que se basa y que no tengo el placer de haber leído. Pero por encima de todo, es un homenaje al cine.

Lo mejor: Dejarnos llevar por la gran segunda mitad y no pensar demasiado en el punto de partida de la película. Scorsese y todo el equipo tanto técnico como artístico. El uso del 3D.

Lo peor: Tener una visión mucho más crítica de la “manipulación” que supone el cambio de rumbo en el punto medio del metraje.

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  1. Nes says:

    Muy buena y xa k les guste a todo tipo de publico. Con ganas de repetirla!

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